Milton Guzmán: El conflicto actual y la economía en lo que resta del año

Quizás sea muy temprano como para sacar conclusiones apresuradas acerca del efecto de la actual situación política y social del país sobre el desempeño de la actividad económica, el empleo y el alivio, al menos parcial, de las penurias por las que están atravesando la gran mayoría de los venezolanos. 

Lo cierto es que, más allá de los temas económicos y financieros que parecieran estar "de moda" en el país (me refiero a si PDVSA pagaba o no la deuda la semana pasada, y si podrá cumplir con sus compromisos financieros a finales de 2017), pareciera que apenas un pequeño grupo de personas está pensando en el futuro inmediato en materia económica y social. En ese sentido, creo oportuno ofrecer algunos comentarios que, por muy desacertados que pudieran parecer a propios y extraños, intentan abrir un proceso de reflexión acerca de la necesidad de recuperar una senda de mayor estabilidad política, económica y social, de cara a una sociedad que pareciera no soportar más.

Para comenzar, tomemos en cuenta el hecho de que ya han transcurrido casi cuatro meses del año, y todavía no se observa una señal de confianza real y profunda a favor de las autoridades económicas. Tan sólo un conjunto de anuncios en el ámbito cambiario, particularmente, en la implementación de un nuevo esquema SIMADI "flexible", sin saber a ciencia cierta si el Gobierno cuenta con los recursos externos necesarios para apoyar al sector privado, el cual es el mayor productor de bienes y servicios, así como generador de empleo. Hasta ahora no se hace presente la voluntad real, sincera y abierta de parte del Ejecutivo para hacer un llamado profundo a todos, y no a algunos representantes de la economía privada para que, al menos, a muy corto plazo, se pueda trabajar en una agenda de emergencia que permita aliviar las severas condiciones de vida de muchos venezolanos.

No hay nada de estructura, sólo de forma. Pues bien, al entrar al quinto mes del año, y dependiendo de los resultados del conflicto actual, lo cierto es que a la economía le quedará tan sólo ocho meses (o menos, como veremos más adelante) para intentar una recuperación al menos tímida, luego de varios años de recesión económica. Sobre éste punto, llama la atención el hecho de que hasta hace poco hemos venido escuchando y leyendo a algunos economistas que estiman que el PIB puede crecer entre 2% y 3,5% en 2017, una vez que afirman, luego de la profunda caída del 2016, Venezuela registrará un efecto "rebote" en términos del nivel de actividad económica.  Sin embargo, soy de las personas que considera que este año será otro de caída del PIB. Tomemos en cuenta, por ejemplo, que en lo que resta del año hay dos periodos con un nivel de actividad relativamente bajo; a saber, la temporada de vacaciones escolares, y la relacionada con las festividades de fin de año, las cuales, dada la situación actual, bien pudiera comenzar a finales del mes de noviembre. Ante ésta realidad a futuro, el país habrá de contar a lo sumo con cuatro meses para alcanzar su "recuperación" económica. Por tal razón, y más allá de lo que puedan decirnos los indicadores recientes de empleo y de la cartera de créditos del sistema bancario, el escenario más probable es uno donde la recesión económica será una desafortunada realidad. De ésta manera, mientras que el consenso de mercado (el cual incluye a los analistas más optimistas) estima que el PIB estaría registrando una caída del 3,8% en 2017, un escenario como el descrito anteriormente pudiera inducir a una variación negativa mayor en torno al 6%.

Vale la pena mencionar que en los comentarios anteriores no se ha considerado el posible escenario de precios del petróleo en los mercados internacionales en lo que resta de año. Más allá de la discusión acerca del peso relativo que la mayor producción de crudo de los Estados Unidos pueda ejercer sobre los precios, lo cierto es que el acuerdo OPEP con otros países no miembros del cártel no están generando los efectos esperados, particularmente en el último mes y medio. Asimismo, la posible extensión de tal compromiso por seis meses más no consiga mejorar aún más su cotización. Si a lo anterior incorporamos el declive de la producción venezolana registrado en los últimos  meses, resultará muy difícil recuperar la economía a muy corto plazo, dado el efecto negativo sobre el flujo de caja de PDVSA.

Por su parte, si asumimos que la presión social e internacional que actualmente enfrenta el Gobierno resulta en la posibilidad de contar con elecciones a gobernadores durante el segundo semestre del año, el escenario más probable será el de una mayor ejecución de recursos públicos con objetivos electorales que, a la larga, generarán un efecto efímero sobre el consumo, tomando en cuenta que el país atraviesa por un proceso inflacionario nunca antes visto. Por tal razón, aun cuando el país pueda ejercer su derecho al voto, el nivel de actividad no podrá registrar cifras que evidencien un rebote o crecimiento mayor, tal y como solía ocurrir hace algunos años.

Las líneas anteriores pudieran estar describiendo, quizás de forma débil, algunos elementos relacionados con el desempeño económico y social que muy probablemente habrán de enfrentar los venezolanos en lo que resta de año. Si bien es cierto que en la actualidad hay un deterioro profundo de las expectativas por parte de la población, debido al mantenimiento del modelo económico, considero oportuno el haber desarrollado dichas líneas para la reflexión, acerca del que hacer a muy corto plazo.

Si el Gobierno desea anticiparse adecuadamente a un nuevo episodio de restricciones financieras externas, se debe pensar en la ejecución de un programa de reestructuración de la deuda, mientras que PDVSA debe evaluar la posibilidad de implementar una nueva operación de manejo de pasivos (canje). Este tipo de iniciativas podría permitir a las autoridades un mayor grado de libertad para asignar divisas de forma urgente al sector privado donde se identifican las mayores necesidades sociales (alimentos y salud). Para esto es importante intentar disminuir al máximo posible las situaciones de mal manejo de los temas económicos a muy corto plazo, ya que, de lo contrario, las vicisitudes sociales serán mayores a las actuales. Independientemente de las consideraciones oficiales y de oposición en temas cruciales para la vida política y social a futuro, resulta imperioso para el Gobierno ocuparse de la situación por la que actualmente viven los venezolanos. Es el Ejecutivo Nacional el que actualmente ejerce el poder, y ser objetivo de cara a una realidad social lo obliga a actuar de manera urgente para evitar una tragedia mayor para la sociedad.

Fuente: Milton Guzman/ Miami Diario
Milton Guzmán: El conflicto actual y la economía en lo que resta del año Milton Guzmán: El conflicto actual y la economía en lo que resta del año Reviewed by Jesus Romero on 4/17/2017 Rating: 5
Publicado por los Editores. Con la tecnología de Blogger.