El descubrimiento de nuevos yacimientos cae a mínimos históricos

Hace dos años el precio del crudo se desplomó. Su caída, tan rápida como sorprendente, hizo saltar todas las alarmas. En tan sólo seis meses el petróleo pasó de una cotización de 110 dólares a pagarse por debajo de los 50 dólares el barril. A día de hoy, la situación no ha cambiado. Los analistas opinan que su precio no sufrirá cambios sustanciosos en el corto plazo debido al exceso en la producción y al crecimiento estable de la demanda.

Indudablemente, esta situación está pasando factura. Las compañías petroleras se han visto obligadas a modificar sus estrategias para hacer frente a las pérdidas que les está ocasionando la espectacular caída del precio del crudo. Además de importantes recortes en sus plantillas, la mayoría ha decidido ralentizar sus actividades de exploración, especialmente en las áreas de mayor coste de investigación y de menor probabilidad de éxito, apostando por la mejora de la eficiencia de los proyectos ya en desarrollo o en producción, para que sean rentables a niveles de precios más bajos. Esto ha dado como resultado una reducción de los nuevos descubrimientos en la industria.

Según la consultora Wood Mackenzie, las compañías exploradoras de petróleo descubrieron el pasado año tan sólo una décima parte del crudo encontrado de media desde el año 1960. Un total de 2.700 millones de barriles nuevos de petróleo, la cifra históricamente más baja desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando se produjo una aceleración de la exploración de petróleo.

En estos casi setenta años, los mayores valores se registraron en la primera mitad de la década de los sesenta, para volver a repuntar en los tres primeros años de los setenta. Desde entonces, el volumen de petróleo encontrado se ha mantenido, de media, en torno a los 20.000 millones de barriles al año

Según un informe elaborado por IHS, el volumen de crudo descubierto en yacimientos petroleros en aguas profundas -entre los 500 y 1.500 metros de profundidad- ha caído un 20 por ciento en 2015 en comparación con el año anterior. En el caso de los yacimientos en aguas ultraprofundas -más de 1.500 metros-, el número de hallazgos se ha reducido en un 40 por ciento.

En 2016 la situación no tiene pinta de remontar. Según Bloomberg, hasta finales del pasado mes de julio las compañías exploradoras sólo han encontrado 736 millones de barriles de crudo convencional nuevo, lo que parece indicar que el número de hallazgos podría ser aún más bajo que el año anterior. De hecho, el gasto en proyectos de exploración a nivel mundial ha disminuido en 60.000 millones de dólares en solo dos años: desde los 100.000 millones de 2014 a los 40.000 millones en 2016, según Wood Mackenzie. Las previsiones apuntan que se mantendrá en el mismo nivel hasta finales de 2018.

Esta situación también ha provocado que el número de pozos perforados disminuya considerablemente a pesar de la caída del coste de las operaciones. De una media de 1.500 pozos anuales, según Wood Mackenzie, se ha pasado a 1.167 pozos en 2014, 680 en 2015 y, en lo que llevamos de año, tan sólo se han perforado 209 pozos.

La ausencia de inversión en estos años podría ocasionar, según los expertos, un déficit de oferta de crudo que pondría en un serio aprieto la cobertura de la demanda mundial a pesar del aumento del bombeo por parte de los países de la OPEP para ganar cuota de mercado, especialmente de Arabia Saudí e Irán, que están extrayendo un millón de barriles diarios más de los que sacaban de sus pozos a finales de 2014.

Según la consultora Rystad Energía AS, la falta de inversión se empezará a sentir a partir de 2025 cuando la demanda de petróleo podría superar los 105 millones de barriles diarios, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, sus siglas en inglés), momento en el que los productores sólo podrán reemplazar 1 de cada 20 barriles de petróleo consumidos ese año.

En el corto plazo, la situación se torna más estable. En su último informe mensual sobre el mercado petrolero, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) indica que, a pesar de la reducción de la extracción de países como Estados Unidos, no se espera que la dinámica de la oferta cambie significativamente en los próximos meses, de forma que seguirá superando la demanda, al menos, hasta la primera mitad de 2017, lo que significaría el cuarto año consecutivo de sobreoferta de crudo.

En opinión de IHS, la falta de nuevos descubrimientos también aumentará la presión sobre los operadores para desarrollar descubrimientos ya realizados, hacer crecer las reservas en sus campos de producción con técnicas de recuperación mejorada, o llevar a cabo estrategias de inversión -fusiones y adquisiciones- para reponer sus carteras en el medio plazo.

Desarrollo y creación de valor
En el caso de otras compañías petroleras, la decisión de reducir la actividad exploratoria no se ha visto condicionada tanto por el bajón del petróleo, sino por las líneas marcadas en sus planes estratégicos.

En el caso de Galp, la cantidad de descubrimientos realizados recientemente, en especial en Brasil, determinaron que el actual plan de negocios se centrara en el desarrollo. "Actualmente, disponemos de reservas suficientes para afrontar el aumento previsto de nuestras producciones. Nuestra prioridad en estos momentos no es tanto hacer nuevos descubrimientos, sino ejecutar de forma rigurosa los proyectos que la compañía ya tiene en curso para poner nuestras reservas en producción".

Por lo que respecta a Repsol, la compañía ya dio un salto cuantitativo y cualitativo en producción y en reservas con la compra de Talisman, "por lo que no existe una necesidad de crecer, sino de crear valor en un contexto de precios deprimidos del crudo y del gas", afirman desde Repsol.

En el primer semestre de 2016, la compañía presidida por Antonio Brufau incrementó la producción media de hidrocarburos hasta alcanzar los 705.500 barriles de petróleo equivalentes al día, magnitud alineada con los niveles previstos por Repsol en el Plan Estratégico 2016-2020. Esta cifra supone un aumento de más del 60 por ciento con respecto a la obtenida en el primer semestre de 2015 y se debe, fundamentalmente, a la incorporación de los activos de Talisman y a los incrementos de producción provenientes de Venezuela, Bolivia, Noruega, Brasil y Perú.

El último descubrimiento de Repsol tuvo lugar durante el primer trimestre del año y consistió en un cuarto descubrimiento en el prolífico bloque Campos 33, en Brasil, que completa la exitosa campaña de evaluación de esta área. El sondeo, denominado Gavea-1, se completó con una significativa reducción de costes, de acuerdo con las medidas de eficiencia contempladas en el Plan Estratégico.

Respecto a la actividad exploratoria en 2015, Repsol obtuvo resultados positivos en 16 pozos situados en Bolivia, Estados Unidos, Brasil, Rusia y Argelia, con lo que la tasa de éxito exploratorio alcanzó el 50 por ciento, muy por encima de la media de la industria. En 2014, Repsol realizó 12 descubrimientos en los 34 pozos perforados, lo que supone una tasa de éxito exploratorio del 35 por ciento, también por encima de la media de la industria. Entre ellos, la compañía descubrió hidrocarburos en Brasil, Rusia, Estados Unidos, Bolivia y Trinidad y Tobago.

A pesar de la difícil coyuntura, Cepsa ha conseguido una intensa actividad en su área de Exploración y Producción en 2015, con más de 100.000 barriles diarios de petróleo, la puesta en producción de un nuevo yacimiento en Argelia y la perforación de un pozo offshore en Surinam.

Fuente: El Economista (España)
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